HUE, HOI AN

El trayecto hasta Hue era mucho más corto, y aunque aburrido ya de la A1, al no ver ninguna otra opción clara, decidí simplemente seguir adelante. Tras otra pequeña tortura de viaje llegué a Hue a la tarde y me alojé en un hostel donde me volvería a encontrar con tres chicas con las que había coincidido en el hostel de Dong Hoi, y había hablado brevemente. Esa tarde me fui con la moto a la costa, en busca de playa saliéndome de las visitas típicas que haría los próximos dos días. Era la primera vez que contemplaba el pacífico abiertamente y simplemente me quedé sentado observando e imaginándome américa en el otro lado.

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Aún así, un grupo de jóvenes no tardo en venir a mi lado y darme conservación. Creo que acababan de salir del colegio y no tenían reparos en meterse al agua pese a ir elegantemente vestidos. Todo eran risas y bromas entre ellos y con tan solo una cometa, una coca-cola y alguna bolsa de patatas se lo estaban pasando en grande.

Cuando volví al hostel me volví a juntar con las tres chicas y nos fuimos a cenar juntos. Dimos una vuelta, nos paramos en varias tiendas y acabamos cenando de vuelta cerca del hotel. La verdad es que conectamos bien desde el principio y acabaríamos pasando unos días juntos.

El segundo día ya tocó la visita más típica en Hue, a la antigua ciudad imperial, declarada patrimonio de la Humanidad. Dos de las chicas habían ido antes y yo acabé yendo con la otra y fue mucho más ameno que ir solo. La zona, llena de palacios, jardines y demás, tiene similitudes con la ciudad prohibida de Pekín, me gustó y disfruté bastante. Aprecié varias diferencias respecto a la arquitectura de los templos en china y me sentí algo realizado, teniendo en cuenta lo poco que se al respecto.

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A la tarde ellas ya se fueron hacia Hoi An donde a priori nos juntaríamos en dos días, así que me quedé solo otra vez. Aproveché la tarde para descansar un poco y escribir, que falta me hacía.

Otra de las visitas típicas en Hue consiste en ir a ver las tumbas imperiales de los diferentes emperadores de la dinastía Nguyen que ha tenido la antigua capital Vietnamita (hasta 1945). Me levanté sin prisas y viste dos de ellas.

La primera, la visita más típica y cercana, y la de segunda algo más alejada y con mucha menos gente. Está última no sabía muy bien donde estaba pero de camino me junté con un autobús lleno de turistas y acertadamente supuse que irían hacia allá. Los seguí y efectivamente aparecí en mi destino. Ambas dos visitas me gustaron, pues no se trata tan solo de la tumba sino de complejos grandes con jardines, lagos, esculturas y algún que otra edificación. Un buen sitio para pasear tranquilamente y tomar fotos.

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Al día siguiente volvía a montarme en la moto y marché rumbo a Hoi An y esta vez la carretera fue espectacular. Desviándome un poco pasé por el paso de Hai Van, y la carretera aquí es preciosa. Una de las carreteras de costa más bonitas del mundo según pude leer y comprobar. Con el mar a un lado y la montaña al otro, recorriendo una carretera serpenteante. En la cima hay unas vistas increíbles y además lo que fue una de las defensas en las guerras, con bunkers y edificios llenos de cicatrices. Fue un día de moto de los de no olvidar y llegué a Hoi An la mar de contento.

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Allá me volví a juntar con las tres chica y estuvimos un par de días juntos otra vez. Comimos en un restaurante vietnamita muy bueno, hicimos algunas de las típicas visitas de la ciudad, paseamos tranquilamente, e incluso me compré la ropa que necesitaba para la boda que me esperaba en Filipinas. Hoi An es famoso por tener un montón de tiendas donde te hacen la ropa a medida a muy buen precio y la verdad es que merece la pena. Yo me hice un pantalón y una camisa, eligiendo todo, y me costó 47 dólares en total. Una verdadera ganga. Además también puedes encontrar bolsos de cuero y demás artesanías, y no me pude resistir.

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Con Mary y Luisa (Falta Magda, sorry)

 

La ciudad en sí es muy bonita pero está tan de cara al turista que pierde casi todo su encanto, a mi parecer. Todo son tiendas, restaurantes y hotels dispuestos a satisfacer al turista. Algo bastante exagerado pero bueno, la gente no paramos de visitarla.

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También hay una zona de playa donde poder escapar del ritmo de la ciudad y teniendo moto no me pude resistir. Es una gozada poder llegar a los sitios y moverme libremente.

Aquí es donde ya me despedí de mis nuevas tres compañeras de viaje que espero volver a ver algún día ¡Un placer chicas! Gracias por acoger tan bien a este pobre motero solitario que tanta envidia os daba, jajaja! No me odiéis demasiado :op

Un comentario en “HUE, HOI AN”

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