SINGAPUR 1/2

SIngaporePS

Siguiente destino, Singapur. Julen conoce a una pareja de Gasteiz, Jon y Zoe, que están viviendo allá y amablemente nos iban a acoger durante una semana. La ciudad es bastante cara, así que teniendo alojamiento era una buena oportunidad para conocer la ciudad.

Ya antes de llegar, la cantidad de barcos que había alrededor nos sorprendieron. Allá tienen uno de los puertos con mayor movimiento del mundo, así que no era de extrañar. Lo que si nos acabaría extrañando más son algunas peculiares leyes que rigen este país. Desde la prohibición de tirar chicles al suelo (ni siquiera los venden), a la penalización por no presionar el botón del agua antes de irte de un baño público. Sin olvidar los castigos a base de varazos ni la notoria obsesión por la limpieza. No he visto una ciudad tan limpia en mi vida.

Cogimos un taxi desde el aeropuerto y nos dimos cuenta a medio camino que el conductor no sabía a que sitio teníamos que ir. Estábamos cansados, con poca paciencia, y su actitud tampoco ayudo mucho. Al final, decidimos bajarnos del taxi al parecer cerca de donde teníamos que ir, y en 5 minutos ya habíamos encontrado nuestro destino.

Resulta que la pareja vive en una especie de complejo muy elegante, con piscina, gimnasio, sauna y servicio de limpieza. Una auténtica gozada, donde disfrutaríamos de todas sus facilidades. El apartamento era muy elegante, y aunque acabamos durmiendo en el sofá y en el suelo con los cojines del sofá, estuvimos la mar de cómodos y nos cuidaron realmente bien. Yo no conocía a los anfitriones pero enseguida me hicieron sentir como en casa. Gran pareja.

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Al día siguiente, aprovechando que tenían cocina, nos fuimos al super y por fin podría cocinar lo que quisiera. El primer menú fue una simple ensalada de pasta que supo a gloria. Como se echan de menos estas pequeñas cosas cuando viajas.

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Ya a la tarde nos llevaron a dar un paseo alrededor del río, llegando a la zona más moderna. Vimos dos de los tres Merluzonez (símbolos de la ciudad), llegamos a la zona del graderío del circuito urbano de F1, vimos el famoso hotel con su “barco” en la azotea ( Marina Bay Sands), atravesamos un centro comercial y un moderno parque con unos arboles artificiales con cierto aire todo a la película Avatar, paseamos tranquilamente y acabamos cenando en “China Town”. Un paseo muy bonito y agradable.

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Interior del Marina Bay Sands

Para entonces ya nos habíamos percatado de la triste noticia que había conmovido el país y por la cual todas los “shows” de luces que solía haber a diario estaban cancelados durante, exactamente, toda la semana que íbamos a pasar allá: la muerte de primer ministro Lee Kuan Yew. Pieza clave en el cambio que el país a vivido en las últimas décadas. Había recordatorios en todos los lados, y mucha era la gente que esperaría en los próximos días para poder mostrarle sus respetos al querido padre de la moderna Singapur. La verdad, sentí envidia al ver el respeto y el cariño que emanaba en los ciudadanos aquel líder.

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El tercer día, tras pasar una mañana vageando y enchufados al Wifi (cosa que pasaría a menudo), nos movimos para ir a un mirador en lo alto de un rascacielos y para ir de compras. El mirador se encontraba en un edificio lleno de tiendas en las que tienes que contar los ceros antes del punto, pero, por extraño que pareciese en ese entorno, era gratuito. Las vistas resultaron muy impactantes, rodeados de enormes rascacielos, lleno de construcciones modernas y con los barcos mercantes al fondo. Y todo eso juntó con incontables puntos de vegetación que hacen respirar a la gran ciudad, dándole el equilibrio necesario del cual suelen carecer estas grandes ciudades.

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Después tocaba ir “de tiendas”. Julen acabó comprándose una Tablet para poder darle caña a su blog (www.thewalkingkong.wordpress.com), y aprovechamos también para comprar la Lonely Planet de Nueva Zelanda en una librería que más parecía una biblioteca. Un tesoro para los amantes de los libros.

Llegamos cansaditos al apartamento, pero para todo hay solución en este sitio. Bañito en la piscina, y a disfrutar del relax.

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