Auckland, Hamilton, Auckland

Solo nos quedaba terminar el viaje en Nueva Zelanda con la guinda: vender la furgoneta. Éramos conscientes de que la temporada baja y el frío eran una realidad que nadie obviaba, y que con ello la cantidad de turistas mengua irremediablemente. Así las cosas, el objetivo estaba claro: tenemos que vender una furgoneta que sea más atractiva que la competencia. Y nos pusimos manos a la obra. Todo un día nos pasamos limpiándola de arriba abajo, cosiendo los rotos de los asientos e incluso poniéndole unas cortinas espectaculares. Nos fuimos repartiendo el trabajo y para final del día la furgoneta parecía otra.

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Con cuidado de no mancharla marchamos hacia Auckland, y tras renovar el registro, cambiarle el aceite y limpiarla por última vez, nos instalamos en un hostel y la dejamos lista para la venta. Pusimos carteles en varios hostels, pero claramente lo más efectivo es venderla en una de las ferias que se celebran todas las semanas.

Fuimos a la feria del sábado donde pagando 30 dólares teníamos derecho a estar allá todo el día. Pero, por fortuna, no hizo falta. A las dos horas una pareja de checos que fue la única en probarla decidió comprarla. Apenas nos regatearon el precio y con la venta acabamos pagando también los gastos del seguro y todo lo que habíamos invertido en ella. Vaya peso que nos quitamos de encima, pero hay que decir que la furgoneta tenía muchísima mejor pinta que las demás y funcionaba perfectamente. Esperamos que les vaya bien.

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Así las cosas, nos quedan casi dos semanas por delante en Auckland antes de volar a Bali. Y la verdad, no hay mucho que hacer. Nos dedicamos a celebrar con cerveza la venta y ganar un torneo de beer-pong, con el cual ganamos 75 dólares para gastar en cervezas y seguir con el ciclo.

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Y otra vez, la suerte nos acompañó. Estando tranquilamente cenando en el bar un chico se acerco al escucharnos hablar en castellano, aunque al hablar también en euskara estaba un poco confundido. Se llamaba Nacho (madrileño) y estaba con un amigo ingles llamado Chris. Desde el primer momento no paramos de reírnos con ellos y acabo siendo otra noche loca. Ellos venían de Hamilton donde viven en una especie de residencia donde están estudiando para ser pilotos de avión, y tras aquella noche nos invitaron a acompañarles unos días.

Así las cosas, esperamos un día para hacer unas consultas sobre los visados que íbamos a necesitar en adelante, y decidimos ir haciendo dedo hasta Hamilton, a poco más de una hora de Auckland. Nos habían dicho que era muy sencillo, y alguno contaba historias maravillosas. Nosotros lo que es, no tuvimos tanta suerte. Tras un par de horas un joven muy majete nos acerco un poco pero acabamos bastante lejos de la carretera general, con lo que tras intentarlo otra vez nadie paró. Se hacia tarde y tuvimos que replantear la situación. Nos estaban esperando con todo preparado para pasar un par de noches y no era plan de no llegar. Cogimos dos autobuses urbanos y finalmente llegamos a la estación de autobuses desde donde ir a Hamilton. No salió como esperábamos, pero la verdad, con las barbas que nos gastábamos y estando dos hombres, creo que era un milagro que alguien nos llevase, jajaja!

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Por fin llegamos allá y pasamos tres días con ellos en su residencia a todo lujo. Jugamos al ping-pong, bebimos alguna que otra cerveza (vaya ritmo, madre mía) y no paramos de reírnos. El segundo día además apareció una chica francesa que habíamos conocido en el hostel e imaginaros la alegría de la gente a su llegada en un sitio repleto de hombres, jajaja! Hay que decir que la gente fue muy simpática y la chica lo llevó bien.

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Chavales, ya sabéis lo bien que lo pasamos y lo agradecidos que estamos de lo bien que nos acogisteis. Esperamos poder cambiar las tornas la siguiente vez y poder juntarnos por el norte. Un fuerte abrazo majetones!!!! Miss you guys!

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Y tras pasar dos noches, otra vez a Auckland, está vez con todos los proyectos de piloto acompañándonos. La verdad es que en Hamilton no hay nada que hacer y estaban con ganas de salir. Volvimos a acostarnos a las tantas los dos días, y tras el fin de semana y despedirnos de estos dos nuevos amigos el cuerpo dijo vasta. Los últimos días no hicimos apenas nada, más que ir por fin al museo donde ver por fin algo de arte maorí  y ya de paso reliquias de la Segunda Guerra Mundial, ir a la biblioteca y actualizar nuestros descuidados blogs. Que falta les hacía.

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Eta momentu honetan (Maiatzak 28) jada Balirako hegazkinean gaude. Hostalean egin ditugun lagun mordoa agurtu ondoren goizean goiz Sydney-rako hegazkina hartu eta bertako aireportuan sei orduz egon ondoren, Balirantz abiatu gara azkenik.


Zelanda Berria oso herrialde polita izan da, eta asko disfrutatu egin dugu bertan. Esperientzia berri pila bat eta aho bete hortz geratzeko moduko paisaiekin gozatu dugu. Aldiz, kulturari dagokionez apenas nabaritu dugu ezberdintasunik ingalaterrako jendearekiko eta honek bukaeran aldaketarako gogoak ekarri dizkigu. Gogoz gaude egun bakoitzean, hasieratik amaierara, diruak erosi ezin dezakeen abentura berri bat bilakatzeko, eta hau zaia da bertan lortzen. Dena primeran atera zaigu, oroitzapen eta lagun on pilo bat daramatzagu motxilan, baina jada gorputzak beste zerbait eskatzen digu. Bidean gara Indonesia!

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