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GUANGZHOU – ZHUHAI – MACAU – HONG KONG

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El visado de un mes estaba a punto de caducar por lo que tenía que ir pensando en abandonar China. Había intentado renovarlo en Zhangjiajie y pude comprobar los problemas de los que ya me había advertido algún viajero. Cogí un tren a Guanghou y otro más hasta Zhuhai. Allá me encontré con una chica de Hong Kong muy maja que había conocido en Zanzibar y que se había ofrecido a enseñarme la zona y pasamos unos días juntos. Una suerte porque en compañía de alguien local todo es mucho más sencillo, comprendí todo mucho mejor y me enseño sitios que solo no hubiese podido visitar.

Era el día 31 de diciembre y me resultaba muy rara la aparente normalidad de la ciudad. De echo, nos costó bastante encontrar un sitio donde poder celebrar el año nuevo. El día siguiente tenía que pasar la frontera para Llegar a Macau (antigua colonia portuguesa pero parte autónoma de China en la actualidad) así que no nos alargamos demasiado y pasé una envidia que no veas viendo las fotos de mis amigos disfrazados en la vieja Iruña. Momentos en los que me teletransportaría por una horitas al menos, jaja!

Nada más llegar a Macau me encontré con todo lo que me había podido imaginar: muchas luces, cochazos y bien de casinos por todos lados. Es una especie de Las Vegas donde los chinos especialmente acuden a gastarse la pasta (en China no hay casinos) y de echo hoy día parece que mueve más dinero que la mítica ciudad americana.

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Pasamos dos días allá y fueron suficientes. Entramos en la mayoría de los casinos más conocidos y aposté por primera vez. Ganamos 30 dolores y perdimos otros 30. Total: diversión a bajo coste, jaja! La verdad es que se monta un circo ahí adentro que no veas, e incluso vimos a un joven Chino tan rico como fanfarrón apostando de media unos cien mil euros cada 20 segundos (además al parecer llevaba dos noches enteras ahí sentado). Que majo el tonto de él, madre mía.

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Por lo que a la ciudad se refiere todavía conserva alguna joya de la época portuguesa pero no hay mucho que ver. Todo se centra en los casinos que están abiertos 24 horas al día todos los días del año y ves comportamientos en la gente adentro que te dan que pensar. A mí personalmente me da más pena que otra cosa.

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Mi nueva guía tenía que volver a trabajar a Hong Kong y aproveché la oportunidad para ir con ella, maravillarme con esta ciudad sobre la que tenía mucha curiosidad y empezar a pensar en mi siguiente destino. Por las mañanas recorría todo a mi aire y la mayoría de las tardes nos volvíamos a juntar y me enseñaba sitios típicos de allá: un restaurante local con aire a comedor público, las increíbles vistas de la ciudad desde la bahía de Kowloon, o una isla cercana en la que huir del frenesí de la gran ciudad…

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Por mi cuenta visité el museo de historia el cual me ayudó más a entender la evolución y la situación actual de la ciudad (muy recomendable), paseé largo y tendido por las diferentes zonas de ciudad, tomé el tranvía, visité un centro donde nuevos artistas exponen sus creaciones, un templo budista y aproveché también para tramitar el visado para mi visita a Filipinas en febrero entre otras cosas. Dicen que siempre esta ocurriendo algo interesante en Hong Kong y la verdad es que la ciudad tiene mucha vida, mucho que ofrecer y me gustó. Está muy masificada pero todo funciona perfectamente y no sentí el agobio de otros sitios.

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El 12 de enero abandoné Hong Kong en avión para empezar otra nuevo etapa en Vietnam. China ha sido definitivamente otro de los países a los que intentaré volver. Algo más de un mes no ha sido suficiente para explorarla como me hubiese gustado y hay zonas más remotas que me atraen muchísimo. Territorios más hacía el oeste, cerca de la frontera con Mongolia o el mismo Tíbet. El choque cultural, obvio desde el principio, y el levantarme cada mañana siendo consciente de estar en un país tan diferente ha sido maravilloso. Una mezcla de incertidumbre, adrenalina, ignorancia y curiosidad que me ha enganchado. Siempre sin olvidar a cada uno de los que me he encontrado por el camino y he tenido el placer de compartir un café, una excursión o unos cuantos días. En gran parte os debo está gran experiencia. 谢谢!

Zhangjiajie y Fenghuan

En Yichang no había mucho que hacer así que nada más llegar fui a la estación de trenes y cogí el primero que iba a la ciudad de Zhangjiajie, uno de mis destinos predilectos en China. Es una ciudad muy cerca del monte Thianmen y del parque nacional de Zhangjiajie. Dicen de este último que el director de cine James Cameron se inspiró en el parar crear los escenarios de la película Avatar. Cierto o no, es impresionante. Enormes pilares de piedra que se alzan hacia el cielo, recubiertos de arboles y vegetación.

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La entrada es indistintamente para tres días así que tuve tiempo de explorar diferentes zonas. Es un sitio que te quita el hipo y no podía parar de sacar fotos.

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Incluso tiene lo que llaman el puente más antiguo del mundo: un puente natural entre dos macizos que produce un curioso efecto de reflejo aunque lo que en realidad ves es la que esta detrás.

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Una maravilla aunque según tengo entendido en verano la cantidad de turistas que suele haber arruina bastante el encanto de la zona.

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Dediqué dos días enteros a la visita del parque y ya el tercero fui a la montaña de Tianmen. Esta también tiene un enorme agujero que la traviesa de lado a lado y en la parte de arriba ahí una pasarela recorriendo todo el borde del desfiladero.

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La parte más impresionante es una en la que el suelo es de cristal y puedes ver la caída bajo tus pies, pero resultó estar cerrada por mantenimiento. Una pena. De todas maneras todo me pareció mucho más turístico y con menos encanto que el parque nacional, y de lo más curioso fue la carretera serpenteante que la recorre. Una pena que solo puedas ir en autobús, jeje!

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Quería ver alguna cosa más por la zona, así que el último día me fui a ver una cueva con una especie de río que recorres en una barquita. La cueva en si era bonita, pero creo que en China se pasan un poco. Todo estaba lleno de luces de colores, caminos preparadísimos por todos lados, hacía incluso calor adentro y perdía casi todo su encanto. Definitivamente prefiero recorrerlas a mi aire y no tener la sensación de estar en una especie de museo.

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Mi siguiente parada fue la ciudad de Fenghuan. Un sitio también muy bonito, con casas pequeñas alrededor del río sustentadas con troncos, pagodas, una ciudad fortificada, y todos los comercios listos para satisfacer al turista. No había más que bares, restaurantes, hostels y tiendas de suvenires o artesanías. Y muchos turistas. Demasiados para los pocos extranjeros que había visto hasta entonces. La ciudad en si es muy agradable de recorrer pero creo que con dos días fue más que suficiente.

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Lo mejor es darte una vuelta a la noche, porque para la iluminación nocturna si que los chinos me parecen muy buenos. Edificios, pagodas y puentes brillan de una manera espectacular. Un regalo para la vista.

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CHENGDU, LESHAN, FERRY POR EL RIO YANGTZE

Cogí un tren nocturno ya en compañía de mis dos nuevos compañeros (Mitchell de Australia y Antti de Finlandia) y llegamos a Chengdu de par de mañana. Queríamos pasar unas tres noches allá y ver la reserva de Pandas y el gran Buda de Leshan, a unos 100 kilómetros.

Nos instalamos en un hostel con muy buen ambiente y gente muy maja, y volvimos a coincidir con otros viajeros con los que habíamos estado en Xi An. La verdad es que me junté con gente muy simpática y espero volver a verlos algún día, aunque se que es difícil.

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Recorrimos la ciudad durante los primeros días y lo más curioso fue como la gente aprovecha los parques para hacer cualquier tipo de actividad: desde bailes hasta escribir en el suelo con una especie de pincel gigante. Aún así, lo más interesante fueron las dos excursiones que he comentado antes.

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La reserva de pandas fue la primera de ellas y disfrutamos como niños mientras les veíamos jugar y comer. Tienen diferentes tipos de pandas y de diferentes edades y son realmente graciosos. Sobre todo, y como siempre, los más pequeños.

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Es cierto que tienen el terreno limitado y que están separados pero creo que el entorno es bastante adecuado para ellos. Al fin y al cavo, el objetivo del lugar es la conservación y reproducción de la especie y los cuidan muy bien.

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A la reserva fuimos a la mañana y yo quería completar el día con la visita a Leshan para salir de Chendu al día siguiente. Mis dos compañeros volvieron al hostel y yo fui a la estación de autobuses con el tiempo bastante justo para hacer lo que quería. El último autobús para volver era a las 18:30 y para llegar a la estación desde el Buda necesitaba al menos media hora. Y ya eran las 17:00 cuando llegué a la entrada. Además, resulto ser un complejo bastante grande con muchos templos y escaleras, y parecía que no iba a llegar a ver el Buda nunca, hasta que por fin vi su cabeza asomando por la ladera de la montaña.

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Pues si que es grande si, jajaja! De hecho es el más grande del mundo y está esculpido en la propia montaña. Digamos que somos más pequeños que los dedos de su pie.

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Cuando estaba contemplando el Buda resulta que me junté con una pareja de alemanas y otra de chinos del mismo hostel. La cosa fue que los chinos habían alquilado un coche y me ofrecieron ir de vuelta con ellos. Vaya gozada. Ya no tenía que correr más y pude terminar la visita con más tranquilidad y en buena compañía.

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Así, volvimos a Chengdu charlando tranquilamente y al llegar la pareja de chinos se ofreció a llevarnos a cenar a una zona típica de la ciudad que los demás no conocíamos. Resumiendo, cenamos genial en un restaurante local, paseamos por una zona llena de tiendas curiosísimas (la que más me gusto fue en la que vendían figuras hechas con madera de barcos hundidos durante largo tiempo) y nos despedimos agradecidísimos por su amabilidad y generosidad. Una vez más la gente de China me había impresionado agradablemente.

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Al día siguiente, me despedí de mis amigos y marché a Chongqing para hacer un crucero de tres días por el río Yangtze, atravesando las tres gargantas y finalizando en Yichang, poco después de atravesar la polémica y gigantesca presa. Primero visité la ciudad un solo día, llena de rascacielos y donde no resulta muy cómodo andar de un sitio a otro, y después embarqué rumbo a Yichang.

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El crucero en si estuvo bien, todo muy cómodo, limpio y con alguna parada interesante por el camino.

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Las tres gargantas fueron bonitas pero no tan impresionantes como esperaba y lo más curioso de todo fue atravesar las esclusas que hay al finalizar el pantano, aunque lo hicimos de madrugada.

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La obra realizada allá tiene unas dimensiones difíciles de imaginar y la presa en si se pierde a lo lejos entre la niebla (la más larga del mundo con 2.309 metros de longitud y 185 metros de altura).

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Durante los tres días que duro la excursión me dediqué más que nada a no hacer nada y disfrutar de las comodidades del barco, que no estaba nada mal, y llegué a Yichang la mar de descansado y con ganas de más.

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ZHENGZHOU, SHAOLIN THEMPLE, XI AN

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Cogí un tren nocturno en dirección a Zhengzhou con la intención de coger un hotel, visitar en templo de Shaolín (a casi tres horas en bus), dormir y salir a la mañana siguiente hacia Xi An.

Encontré el tren sin problemas y cuando entré recordé los trenes que cogí en la India y lo poco que estos se le parecen. Te dan almohada, un edredón e incluso te avisan cuando te tienes que bajar. Una auténtica gozada vamos.

Llegúe a Zhengzou descansado y más vale. Nada más salir de la estación sufrí el shock de la actual China fuera de ciudades como Pekín. Letreros solo en chino, nadie que hablase inglés, polución, cantidad de gente, coches y motos por todos lados … había echado el ojo a un hostel al lado de la estación y fui preguntar. Full (lleno) es lo único que me supieron decir. Púes nada, a seguir buscando. Pero tras preguntar en una decena de sitios mientras cargaba mi mochilón, tan solo había camas libres en uno que estaba muy por encima de mi presupuesto. A replantear la situación. Compré haciéndome entender como pude un billete para otro tren nocturno para ir a Xi An, dejé la mochila en la estación y me compré un billete de autobús para ver el templo de Shaolin. La idea de no parar una noche no me gustaba mucho pero no tenía mucha opción. Lo peor fue que con tantas cosas en la cabeza me dejé la cámara en la mochila… ouch!

La entrada al templó digamos que fue lo más interesante del día. Me junté en el autobús con una pareja de chinos con los que acabe “hablando” mientras traducíamos con el móvil y me llevaron a otra supuesta entrada en la que pagaríamos meno. Eran majetes así que decidí seguirles. La cosa fue que nos recogió una minivan, nos llevó a la parte de atrás, cruzamos un pequeño bosque durante unos 20 minutos y acabamos adentro del templo pagando solo dos entradas para los tres. El dinero fue lo de menos porque la experiencia fue bastante surrealista y disfruté un montón.

Completé la visita con ellos y volvimos al autobús donde me esperaba el tren otra vez …

Xi An me pareció una ciudad moderna, bonita y accesible. Nada que ver con Zhengzhou. En el hostel me junté con uno de Australia y otro de Finlandia y acabamos pasando unos cuantos días juntos. Pasamos bastante tiempo sin hacer gran cosa entre risas, historietas y cervezas, aunque al menos si que recorrimos el barrio musulmán que es una de las mejores zonas de la ciudad. Lleno de puestos de todo tipo, con productos desconocidos para mi algo pobre conocimiento culinario y con una actividad frenética. Un buen sitio para perderse.

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Otra cosa que me costará olvidar fue unos de esos días en los que acabas saliendo de fiesta. Vaya noche… resumiendo, diré que en china siendo extranjero es una gozada y un chollo. La gente local se acerca enseguida y acabamos conociendo un montón de gente mientras en todos sitios te invitaban a tomar algo. Pasamos la noche entre bares y alguna discoteca y no nos gastamos más que lo que valía el taxi. Gran experiencia de la que no dicen nada en la Lonely Planet. Vaya risas … los chinos están muuu locos, jeje!

Ya iba siendo hora de moverse un poco así que la visita a los Guerreros de Terracota llegó por fin. En el autobús no juntamos con una pareja de Griegos que habían estado viajando por Rusia, Japón, Camboya, China … todo en un mes!

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Vaya agobio de viaje madre mía… a la hora de visita ya salían cagando leches hacía la siguiente parada. De todas formas, a mi personalmente me decepcionó un poco. Lo que más impresiona es que son un montón, jajaja! Y aún así la mayoría están derruidos … pero bueno, fue bonito verlos. Es lo que pasa cuando tienes grandes expectativas… mea culpa.

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PEKÍN 2/2

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El cuarto día hice la obligatoria visita a la Gran Muralla. Como pude saber no se trata de una sola muralla sino de diferentes tramos y es importante conocer cada uno antes de decidir a cual ir. Yo decidí ir a Mutianyu, que está algo más lejos, no resulta tan turística como otras y además hay un tobogán para poder bajar.

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Mis recomendaciones para esta visita son que no vayáis en temporada alta o al menos en fin de semana, que llevéis agua y comida, paséis antes por el aseo (arriba no hay ninguno al menos en temporada baja), y estéis preparados para andar un buen rato y subir escaleras. Mi visita duró unas tres horas (a buen ritmo) en las que recorrí de lado a lado todo el tramo y merece la pena para poder ver en los bordes las ruinas de la muralla sin restaurar (el tramo principal está restaurado). Me llamo mucho la atención los altibajos que tiene, sus curvas, su longitud … es una visita indispensable, definitivamente.

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Estaba bastante cansado pero al subir en el telesilla ya pude ver el tobogán de bajada y tenia más ganas de probarlo que un niño de 10 años. Se trata de una estructura metálica parecida a la que usan en Bobsleigh con hielo, y tu vas en una especie de trineo con un mando para poder frenar sobre todo en las curvas. Como os imaginareis comencé frenando bastante, pero poco a poco cogí confianza y no veas como mola, jajaja! Tanto que al llegar al final no pude frenar del todo y me estrellé contra los trineos ya parados … tranquilos que no fue gran cosa y abandoné el trineo con una sonrisa que me llevo unos minutos poder controlar. ¡¡¡Grandísima experiencia!!!

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El quinto día ya algo cansado fui de visita al Palacio de Verano. Es un sitio muy bonito donde me encontré un inmenso lago totalmente helado, gente jugando con sus cometas y un montón de templos otra vez.

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Para ver todo necesitas bastante tiempo pero yo esta vez pasé un poco de largo, no utilicé ningún mapa y merodeé sin mayor interés que pasear un rato. El sitio es bastante agradable y muy grande aunque estaba lleno de turistas locales e incluso excursiones de colegios.

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Jada hostalerako bueltan nintzela 798 arte guneari aukera bat ematea erabaki nuen. Ez da oso erraza harat iristea eta nahiko nekatua nengoen baina hurrengo egunetan itxita egonen zenez animatu egin nintzen. Pekineko arte gune nagusiena da eta lantegi zahar eta oso zabal batean kokaturik dago. Bertan pabilioi pila bat daude baina ni oso berandu iritxi nintzenez ez nuen aukera handirik izan hauek bisitatzeko. Esaterako, bakarrik inguruak eta arte garaikideko erakusketa gune bat ikusi ahal izan nituen. Ustet oraindik ere ez diodala neurria hartu arte mota honi, jeje! Bertan ikusi ohi den gauzarik ikusgarrienetariko bat Maoismo garaiko pintadak dira baina nik ezin izan niten ikusi. Hurrengo baterako ze lekuak oso itxura ona dauka.

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Seigarren eguna jada atseden hartzeko, teléfono tarjeta erosteko, tren tiketa erosteko … erabili nuen soilik. Gorputzak atsedena eskatzen zidan eta hobe da kasu egitea Txina oso handia dela… Hala ere arrtsaldean merkatal zentro batera joan nintzen eta ikusgarria izan zen han ikusitakoa. Zapai erraldoi bat estaltzen duen Led pantaila bat, proiekzio motz baina ikusgarri batekin. Benetan ikusgarria.

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Gauean paseotxo bat eman nuen inguruko zonaldetik eta zuzeneko musika emanaldi bat disfrutatzeko parada izan nuen taberna batetan. Ikusten duzuenez ez nintzen apenas erlazionatu beste turistekin baina oso gustora ibili nintzen nire kaxara. Batzuetan ondo dago bakarrik egotea.

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El séptimo día también lo utilice para ponerme al día. Aún así, a la mañana me dio tiempo para visitar un museo de arte y a la tarde intente por fin visitar el Templo confuciano que estaba a apenas 500 metros de mi hostel. Pero, mira por donde, era lunes y estaba cerrado. Toda la semana tan cerca y al final sin poder visitarlo. Anda que… Así pues me despedí de mis compañeros de habitación (5 chinos que trabajaban 14 horas 6 días a la semana … ahí es nada), a la noche cargué con la mochila hasta la estación de tren y me puse rumbo a Zhengzhou para llegar a la mañana y visitar el archiconocido templo de Shaolin (Kung Fu).