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ALREDEDORES DE KATHMANDU

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Digamos que durante mi estancia en Kathmandu el turismo quedó en un segundo plano y me dediqué especialmente a descansar, recuperarme de los dos trekkings y salir de fiesta, que ya tenía ganas también.

Me dieron un buen masaje de una hora que me devolvió a la vida, dormí como hacía tiempo que no lo hacía y para cuando llegaron mis compañeros del trekking ya estaba con los dientes largos y listo para conocer la noche Nepalí. Resulta que hay un montón de bares y restaurantes con música en directo en el barrio de Thamel (donde teníamos el Hostel y lugar predilecto de mochileros y turistas en general) y fue muy fácil dejarse llevar. Tan fácil que acabamos tres días seguidos de madrugada, comiendo algo y pasando grandes momentos junto con los conductores de Richsaw y algún que otro perdido de la noche como nosotros. Polillas a la Luz! Jajaja! La buena compañía ayudo mucho porque había cada garito como para verlo. Grandes noches en Kathmandú.

Los días pasaban, ya había tramitado mi Visa para ir a China y tenía el vuelo comprado, con lo que los días para hacer turismo finalmente se redujeron a uno. Digamos que no tenía muchas ganas de ver más templos, jeje! A estas alturas quedábamos cuatro en el grupo ya que dos de ellos tenían que volver antes así que cogimos un taxi para todo el día y nos hicimos toda la ruta turística alrededor de Kathmandu del tirón: la estupa de Boudhanath (epicentro del barrio tibetano al norte de Kathmandu y la más grande de Nepal),

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Bhaktapur (al este y uno de los sitios más turísticos),

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Patan (al sur y donde el taxista que resulto ser muy majete nos llevó a comer),

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Swayambhunath (el conocido como templo de los monos al oeste)

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y finalmente, recomendado por nuestro taxista, Pashupatinath (donde hacen las cremaciones al estilo de Varanasi en India). Fue un día intenso pero al menos sirvió para quitarnos la sensación de conocer tan solo la zona de Thamel donde estuvimos los días anteriores. Lo peor es que casi todo me pareció bastante preparado para el turista y pierde encanto, pero es cierto que todo lo que vimos mereció la pena.

Ya otra vez de vuelta en Thamel pude despedirme de una amiga de Donosti que andaba pasando unos días por Nepal y con la que apenas coincidí finalmente, aunque estuvo muy bien volver a ver gente conocida y compartir las experiencias del viaje. Me despedí también con mucha pena de mis ya amigos del trekking esperando volver a encontrarnos, empaque la mochila otra vez (que ya son unas cuantas) y el día 30 de noviembre cogí mi vuelo hacia Pekin haciendo escala en Abu Dhabi durante un día, el cual aproveché todo lo que pude…

Herrialdeari dagokionez, eta laburpen gisa, esan beharra daukat nere aurre iritzi guztiak gainditu egin dituela. Lurraldea ikaragarri polita dela argi dago, batez ere mendia eta natura maite dugunontzat. Baina benetan politena bertako jendea dela esango nuke. Gehienetan alai, besterik gabe irribarre sakon bat eskaintzeko prest, herri kapitalistetan ikusten diren jokabideetatik hurrun gehinetan ere, eta gustora laguntzen dutenetarikoak. Benetan herri maitagarria iruditu zaidala eta ziurrenik noizbait bueltako bidea hartu egingo dut. Baditut oraindik ere ezagutzeko zonalde pilo bat bertan. Ikusi arte!

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TREKKING EVEREST BASE CAMP (EBC)

Llegué a Katmandú con el cansancio reciente del ABC pero la idea de hacer el trekking al campo base del Everest ya no me la podía quitar nadie de la cabeza. Decidí preguntar en las agencias y si podía conseguir un billete de avioneta a Lukla (desde donde se suele empezar) para el día siguiente, allá que iba. Fui sin muchas esperanzas pero no tuve ningún problema y ese mismo día ya tenía el billete en mis manos. A prepararse otra vez, recolectar información, y para cuando me quise dar cuenta ya estaba en Lukla tras aterrizar en uno de los aeropuertos más peligrosos del mundo, si no el que más. Tiene una pista minúscula entre las montañas y en cuesta, para ayudar a frenar (si no te das con un muro) o para ayudar a coger velocidad al despegar (la caída es bonita si no).

Comencé el trekking solo y con la idea de seguir los pasos de mi amigo Ion que me había pasado información sobre la ruta: empiezas por el camino típico pero luego te desvías hacia el valle de Gokyo. Desde allá tienes que pasar por Cho La Pass a unos 5300 metros para salir otra vez al camino principal. Es un paso sin mucho misterio pero que recomiendan no hacer solo y siempre con buen tiempo. Así que mi idea era juntarme con alguien aunque solo fuese ese día.

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Como ya estaba aclimatado del Annapurna hice las primeras dos etapas del tirón y tras un largo día me planté en Namche Bazar, ciudad de los Sherpas. El camino fue precioso, pasando un montón de puentes y pueblecitos.

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El segundo día fue cuando tomé el desvío hacía El valle de Gokyo. Por el camino escuche hablando castellano a un grupo que parecía bastante majo así que no desperdicié la oportunidad y les pregunté cuál era su plan. Bingo! Prácticamente el mismo. Hablamos un poco y seguí adelante. Paré a comer algo en un bar y me junté con un italiano majete y bastante curioso que también quería hacer la misma ruta, pero iba mucho más tranquilo. Estuvimos un par de horas juntos pero poco a poco se fue quedando atrás.

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Ama Dablam

Así las cosas me planté en Dhole solo otra vez, y a dos días de Cho La Pass. Me fui a descansar un rato y cual fue mi sorpresa cuando miro por la ventana y veo al mismo grupo con el que había hablado antes entrando en el mismo hostel que yo. Resumiendo un poco, esa misma noche ya cenamos juntos y me acogieron como uno más del grupo. “Habéis resultado ser mucho más que compañeros de trekking y nunca olvidaré esos días que pasamos juntos. Nos vemos a la vuelta sin falta!”

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Desde ese momento todo han sido risas, aventurillas, buenas caminatas y bien de partidas al “culo”. En el grupo eran cinco y todos llegamos al pueblo de Gokyo desde donde se ve el Cho Oyu y subimos a Gokyo Ri el día siguiente (¡grande Hernesto!): un montecito que parece de juguete pero que no veas lo que cuesta. Desde allá hay unas vistas espectaculares y es uno de los sitios más bonitos en los que he estado nunca. Una auténtica maravilla.

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Cho Oyu (8.201 m)

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Gokyo

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Everest (8.848 m)

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Vista desde Gokyo Ri

Descendimos y nos acercamos hacia al punto de salida hacia Cho La Pass teniendo que cruzar un glaciar. Dos del grupo achacaban síntomas de mal de altura y decidieron darse la vuelta el día siguiente con lo que nos quedamos cuatro para continuar con la ruta ideada.

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Con un frío intenso y con el sol todavía sin despertar salimos hacia Cho La Pass y tras unas 3-4 horas llegamos al paso sin mayores dificultades. Al haber subido Gokyo Ri el día anterior ya estábamos bien aclimatados a la altura así que lo peor fue el cansancio, el frío y la falta de aire que ni siquiera en el Kilimanjaro había sentido como sentí durante este trekking (a las noches incluso te despiertas sofocado a veces).

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Cho La Pass

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Descendimos hacía la ruta principal dejando a otro compañero en el camino que quería subir el Island Peak ( unos 6100m) y enseguida se notó la masificación de gente.

Tras un largo día llegamos a Lobuche: comer, descansar, dormir, y otra vez en marcha, está vez hasta Gorak Shep, último pueblo del recorrido.

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Pumori

A estas alturas solo quedábamos tres en el grupo y el cansancio acumulado era notable. Mi plan principal era subir a Kala Patthar (otra montañita pero ya mucho más cerca del Everest) al amanecer, pero siguiendo los planes de mis compañeros decidimos subir para ver el ocaso. El tiempo aguantó perfectamente y pudimos contemplar los últimos rayos de sol iluminando las gigantescas cumbres que nos rodeaban. El frío era intenso en la cumbre pero la experiencia fue otra vez de las que no se olvidan. Muy muy recomendable hacerlo de esta manera.

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Dagoeneko gorputzak altuera basuago batera jeistea eskatzen zigun baina esfortzu handi bat eginez hurrengo goizean Everesteko kanpo basera hurbildu ginen. Arraro egiten bada ere handik ez da Everest ikusten eta ikuskizun handiena glaziarra gertutik ikustean datza. Bidaia motza da Gorak Shep-etik abiatuta baina dagoeneko luze egin zitzaigun. Argazkiak atera, glaziarra pixka bat zirikatu eta atsegin handiz hartu genuen bueltako bidea.

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EBC

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Gainontzeko taldekideekin Pangboche herrian elkartzekoak ginen eta abiadura politan abiatu ginen haruntza, bidean somatu genuen oxigeno kantitatearen igoerak lagunduta. Jada hobeto lo egin ahal izan genuen, ametsak ez ziren horren arrarok izan eta gorputza erosoago sentitu zen. Benetan harrigarri egin zitzaidala altueraren eragina gorputzean. Altuera gaitzik ez nuen somatu baina argi dago beti ere bere eragina duela.

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Planeatu bezala Perichen gau bat pasa ondoren hurrengo goizean Pangbochen elkartu ginen taldekide guztiak berriz ere eta poztasun handiz ospatu ahal izan genuen garagardo eta barre algaren artean.

Lo peor fue cuando Bruno (el que había ido al Island Peak) nos informó de que durante los días 25, 26 y 27 cerraban el espacio aéreo debido a un congreso de países asiáticos en Katmandú ¿Y quien tenía el vuelo cogido y el 26? El menda-lerenda. Era el día 21 y al parecer el día 24 ya no había vuelos disponibles, con lo que mi única alternativa era llegar a Lukla el 22 antes de las 16:00 para poder cambiar el billete y volar el día 23. Nos encontrábamos a tres etapas de Lukla, yo era el único que tenía que cambiar el billete y estaba ya sin muchas fuerzas. Buen plan, jaja! Pues nada, al día siguiente y en compañía de Gonzalo nos fuimos hasta Namche Bazar tras alguna aventurilla por el camino (como olvidarlo compañero, jajaja) y ya desde allá continué en solitario hacia Lukla. Tuve que correr, mal comer y sufrir como un cabrón pero a las 16:05 y contra todo pronóstico ya estaba en Lukla, muerto y con rozaduras en los pies. En el puesto de control pregunté por la agencia de mi vuelo y me apareció la virgen en forma de un amable nepalí que me llevó a la casa del encargado de la aerolínea, con lo que cambié el billete en un ti-ta. ¡Dios que satisfacción! Cuando perdí todo calor de la caminata casi no podía ni andar así que ducha caliente, cena y a dormir. Fue una locura de caminata que no olvidaré fácilmente, jaja!

Al día siguiente pude coger la avioneta (gracias a dios hacia buen tiempo) y llegué a Katmandú dispuesto a descansar largo y tendido. Los demás regresaban el 24 así que disfruté de un agradable y merecido descanso. ¡Gran trekking!

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Vuelta a la polución de Katmandú

P.D. Como habréis comprobado no he puesto ningún post desde China. Algunos ya sabréis que la censura en Internet está al orden del día en este país y no he podido usar ni google ni Facebook entre otros, y ni siquiera he podido actualizar el blog. La otra cara de la moneda es que tengo algo de trabajo adelantado así que intentaré poneros un post por semana. A ver cuanto tardo en volver a retrasarme, jajaja! Muxux!

Trekking Annapurna Base Camp (ABC)

Empecé el Trekking hacia el campamento base del Annnapurna Sur con muchísimas ganas y desviándome primero hacia Poon Hill, un mirador bastante conocido, de fácil acceso y que como pude comprobar, está lleno de gente sobre todo al amanecer.

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El primer día ya hice dos etapas del tirón, a buen paso y disfrutando del ritmo y el paisaje. Salí desde Nayapul y 7 horas y 1800m de desnivel más tarde me esperaba Ghorepani, desde donde se llega a Poon Hill en menos de una hora. Por el camino me junte con un montón de jóvenes militares y me contaron que el recorrido forma parte de su entrenamiento. Fue todo un sock juntarme con unos 100 de ellos pero bueno, cosas de las rutas masificadas.

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Ya bastante cerca de Ghorepani me junte con Bea y Esti, dos chicas de por allá que también tenían intención de hacer la misma ruta y acabamos la etapa juntos. Nos reimos un buen rato, disfrutamos de una buena ducha caliente y a la mañana siguiente nos volvimos a juntar en Poon Hill. Ellas fueran para ver el amanecer pero yo decidí huir un poco del gentío y subir un poco más tarde, con lo que conseguí juntarme con un sin fin de turistas en sentido contrario mientras ascendía. Ahora bien, cuando llegué arriba apenas había nadie y pude disfrutar del paisaje. El Dhaulagiri resulto más imponente que la vez anterior y en Annapurna y demás tampoco desmerecieron. Un buen comienzo.

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Poon Hill panoramikoa PS

Tras desayunar algo reanudamos la marcha y tras un rato juntos decidí despedirme de mis compañeras (espero nos volvamos a ver!) y poner algo más de ritmo para poder llegar hasta Chomrong antes del anochecer. La etapa era bastante larga y con más desnivel del esperado. El primer trozo fue espectacular, rondando los 3000 metros todo el rato y atravesando un bosque precioso. Ya iba con el tiempo justo cuando en un cruce y tras negarme a sacar el mapa seguí camino hacia el río (descenso bonito) y ya casi al llegar abajo y prácticamente convencido de mi error pude preguntar y acordarme de mis carencias al ver la hora que era y la cuesta que tenia que volver a subir. Así que compré agua, apreté los dientes, y hacia arriba otra vez. Recupere el camino correcta y tras tener incluso que correr un poquillo para huir de la noche llegué a Chomrong ya sin apenas luz, hambriento y destrozado. Buena aventurilla, jaja!

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El tercer día era un poco más tranquilo y partí rumbo a Deurali, ya siguiendo el camino principal del trekking al campo base (ABC, como le llaman aquí). La cantidad de escaleras que hasta la fecha fueron interminables descendería un poco, y más aún a partir de aquí. Cuando llegué allá me dieron una habitación con tres camas, estaba casi seguro que me tocaría compartir habitación y 15 minutos más tarde pude comprobarlo. Apareció un alemán que aparentaba menos años de los que tenía y acabamos haciendo migas y contándonos las vidas un poco. El tío resulto ser muy interesante y estaba pasando la vida trabajando en un montón de países diferentes (ahora estaba en Afganistán). Aproveche para preguntarle un montón de curiosidades y disfruté mucho con sus experiencias. Un gran tipo.

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A la mañana siguiente decidí salir poco antes del amanecer con intención de llegar al campo base del Machapuchare para desayunar y rondando las 11 al ABC y poder coger sitio para dormir. Fue un pase siguiendo en cauce del rio hasta llegar al MBC, desayuné tranquilamente, y ya en compañía del sol arranque hacia el ABC. Por el camino ya andaba mosca porque pasaban un montón de helicópteros, y poco antes de llegar al ABC uno aterrizo allá y salió escopeteado poco después: alguien con mal de altura, pensé. La cosa es que cuando por fin llegué pude ver la jugada repetida y vi lo que pasaba realmente: unos japoneses que bajan del helicóptero con bien de cámaras como si trabajasen para el National Geographic, y otros que suben y se van. Vaya negocio tienen montado, a unos 5000 dólares el viaje. Y para colmo, el único que vi realmente cascado con el mal de altura estaba enganchado a una botella de oxigeno y esperando mejorar para bajar por su propio pie. Este mundo está loco.

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MBC

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ABC

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Annapurna I

En total pude contemplar dos amaneceres, un atardecer y una noche de luna llena desde el ABC, y es algo que no olvidaré fácilmente. Una autentica maravilla empequeñecido por la enormidad de las montañas que me rodeaban. La perspectiva y la sensación cambian estando tan cerca.

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No tuve ningún problema con la altura (el ABC está a 4100m) y decidí intentar bajar en dos largos días. El primero de ellos quería bajar hasta Chinu lo antes posible para poder disfrutar de las termas que allá esperaban y fue genial. Además por el camino me estuve cruzando todo el rato con un Austriaco jovencito y muy majete con el que acabé yendo a las termas y tomando unas birras entre risas. Lo de las termas fue un festival para mi cuerpo: tres pozas grandes, agua bien caliente y todo al lado del rio y entre montañas. Una auténtica maravilla. Y las cervezas de después no vinieron nada mal tampoco, jaja!

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Dejé a mi amigo Austriaco pasando otro día de termas y yo marche temprano hacia el final de mi recorrido. El camino se me hizo algo largo y el tramo final carecía del encanto anterior pero para las 1500 ya estaba esperando el autobús para ir a Pokhara, muy contento y orgulloso de haber conseguido hacer todo según lo previsto y sin guía. Así es como se gestó la idea de seguir con el EBC (Everest Base Camp) …

Rafting y Chitwan

Cogimos el autobús a eso de las 6:30 y dos horas después ya estábamos a la orilla del río con todo por organizar. Fuimos en total 7 personas más el guía así que nos fuimos turnando para hinchar la balsa, que cuesta lo suyo. Al mismo tiempo había otros dos que se preparaban para ir en kayak a la vez que nosotros con otros dos monitores y todo el equipo montando la balsa de apoyo con todo el material.

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Nosotros teníamos un grupo bastante curioso: cuatro que trabajan juntos en Dubai (entre ellos un español), una chica americana y un productor de cine indio que era como para verlo (me recordaba a un enano peludo del bosque un poco mayor y en versión india, jaja! Muy majo). Hubo buen ambiente entre todos desde el principio y ayudo mucho porque el primer día pasamos cuatro horas en la balsa. El recorrido era bastante tranquilo así que incluso pudimos nadar de vez en cuando.

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A medio día paramos a comer algo y enseguida continuamos la marcha hasta llegar al campamento donde pasaríamos la noche. Allá nos juntamos con otro grupo y fue curioso como todo lo que utilizamos resulto parte de la “tienda de campaña”. Se notaba que no era la primera vez porque tenían todo estudiadísimo, jeje!

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Tuvimos un buen rato para descansar y charlas, luego cenamos estupendamente y tras un largo rato charlando bajo la luz de la hoguera y escuchando cánticos Nepalíes amenizados por un grupo de una aldea cercana, nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente toco despertar temprano otra vez, recoger todo, desayunar y para las 9 estábamos en el agua otra vez. Esta vez solo fue una hora y media pero con más rápidos. Mucho más divertido.

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Resumiendo diría que merece la pena para no hacer todo el viaje en bus y de paso conocer gente nueva, aunque para mi sorpresa casi todos volvían a Pokhara al terminar.

Tras otra 2 horas de autobús llegué a Chitwan y tras marear un poco al taxista buscando un sitio BBB (bueno bonito, barato) conseguí alojarme y descansar del viaje. Los dos primeros días apenas merodeé un poco por la zona y me dediqué a estar tranquilamente, bebiendo alguna cerveza y disfrutando de los atardeceres junto al rio. Me dio para pensar bastante, y es así como tomé la decisión de volver un par de días más tarde a Pokhara e intentar esta vez hacer el trekking al campo base del Annapurna (ABC). Tengo un visado para tres meses y no tiene sentido saltarme algo que tenía un montón de ganas de hacer. Patryk ya me había comentado que el lo había hecho sin problemas pasando también por Poon Hill (3200m y un buen mirador) así que decidí que seguiría sus pasos después de Chitwan.

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El tercer día hice la turistada de bañarme con los elefantes pero fue divertido. Me olvide de mi edad (que pesa cada vez más) y disfrute como un niño. Al menos aquí a los pobres se les ve más contentos.

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Esa misma tarde me acerque también a un sitio donde tienen un montón de elefantes y parece que los ayuden y descansen. Pude ver como ataban a una madre y como después le quitaban a su cría para ponerle una especie de suero y no veas la madre que angustia paso. Puro instinto.

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Ya el último día quedaba el plato fuerte: safari por el parque a pie. Te obligan a ir con dos guías (uno delante y otro detrás) y aunque parezca que no, las varas de bambú que llevan deben de ser muy eficaces. Lo primero que te explican es como actuar dependiendo del animal que nos encontremos, y acojona un poco, jajajja! Nada, que si ves un tigre tu mantenle la mirada y ve poco a poco hacia atrás que no te hará nada. Tu no corras que es malo. A ver si aguantas la mirada del tigre 10 segundos, jajaja!

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Esperando a los rinocerontes

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La verdad es que fue una experiencia muy bonita, abriendo senderos y cruzando ríos e incluso vimos seis rinocerontes (hay que tener mucho cuidado con ellos) monos y algún cocodrilo. Para ver tigres es mejor ir varios días pero casi me alegro oye, jeje! Eso de ir por la selva sin saber que te vas a encontrar tiene su qué, la verdad. Pienso repetir en otro sitio algún día.

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A la mañana siguiente y con unas ganas que no veas cogí en autobús rumbo a Pokhara con la intención de empezar el trekking al día siguiente. Banoa oraingoan gehiago gozatzeko gogoz …

Lumbini, Pokhara, trekking de los Annapurnas y alrededores de Pokhara

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Llegué a Lumbini muy cansado por el viaje en compañía de Flo y Emma. Pese a albergar el lugar de nacimiento de Buddha es un pueblecito que no tiene gran cosa y decidimos pasar tan solo dos noches. El día de la llegada nos dedicamos a merodear un poco por el pueblo y descansar, el día siguiente a conocer toda la zona de los templos y el lugar de nacimiento de Buddha y el tercero a la mañana ya marchamos hacia Pokhara. La verdad es que lo mejor de Lumbini es que no tienes que irte hasta Pokhara o Katmandu del tirón, que suponen otras 6 horas, jaja! El lugar de nacimiento de Buddha no es gran cosa, con unas pequeñas ruinas y lo que se supone son sus primeras pisadas, y la zona de templos es bonita pero no muy especial viniendo de la India. Decidieron dar un montón de pasta para que los países que quisiesen construyesen su propio templo, y resulta que paradójicamente por ahora el templo de China es de los pocos acabados y uno de los más bonitos (el de Myanmar tampoco está mal). Que se lo cuenten a los Tibetanos a ver que opinan.

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Tras despedirnos de Lumbini cogimos un autobús camino a Pokhara, y ya antes de llegar pudimos ver algunas de las grandes montañas que allá nos esperaban. Se colaban entre las nubes a una altura que te deja boquiabierto y llegamos a Pokhara con unas ganas de trekking que no veas.

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Pokhara tiene casi todo lo que le pedirías a un sitio en Nepal: gente amable, tranquilidad, un lago, buenas vistas, vida social, alrededores preciosos y un montón de actividades para hacer. Lo peor quizá es que toda la zona del lago está de cara a los turistas pero nosotros fuimos un poco más al norte y la cosa cambia algo al menos.

El segundo día allá ya cogimos los permisos para el trekking circular del Annapurna, y a la mañana siguiente salimos hacia Besi Sahar, punto de inicio. Llegamos algo tarde y tras tener que pasar una noche allá comenzamos el trekking.

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El primer tramo no es para nada lo que te esperas y mucha gente suele hacerlo en Jeep: infinidad de obras, trabajadores, camiones pasando a tu lado constantemente y vas por “la carretera”… en fin.

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Una vez pasado Bhulbule todo se calma y empieza a parecerse a lo que esperabas. Pasamos la noche en Ghermu y al día siguiente fuimos hasta Tal. Esta vez si que disfrutamos más del paisaje e incluso un par de perros nos acompañaron durante gran parte del recorrido. Muy majetes y mucho más dóciles con las personas que los de la India (a mi me ladraban los cabrones).

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Fue camino a Tal cuando un grupo de gente de Euskal Herria precisamente nos informó de lo ocurrido en el la parte más alta del trekking la noche anterior. Durante el día ya habíamos visto movimiento de helicópteros pero algo así era inimaginable. Una cifra de fallecidos incierta, muchos desaparecidos y el camino cortado por la nieve. Planazo vaya. Ya en Tal la gente intentaba informarse como podía sobre la situación porque la información era bastante diversa y a la mañana ya habíamos decidido dar media vuelta, caminar hasta el pueblo anterior, coger un Jeep de vuelta y poder dormir esa misma noche en Pokhara. Mi gozo en un pozo. Para una vez que tengo vacaciones en octubre y noviembre que es la mejor época para venir aquí… aún así todos nos sentimos tremendamente afortunados de estar tan solo al principio.

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Llegamos al poblado pronto, y tras una larga negociación nos montamos en el Jeep. Al principio eran todo risas y fotos, pero poco a poco se nos fue cambiando la cara a todos. Tuvimos un pinchazo pero fue lo de menos. El camino estaba lleno de baches como es normal pero a parte de las dos barras que me golpeaban la columna y otras tres con las que tenía que lidiar con la cabeza, llegamos a ir 24 personas en el Jeep. Llegamos a Besi Sahar tras 4 horas insufribles, tuvimos la suerte de conseguir pronto una furgoneta para ir a pokhara y conseguimos descansar sin pensar en coger otro autobús al día siguiente. Cosa que agradecí una barbaridad porque cuando me desperté no me podía casi ni mover, literalmente. No me he sentido tan magullado en mi vida y experimente dolores hasta la fecha desconocidos. Parece que exagero pero creerme que estaba entre sorprendido y preocupado. Eran una serie de dolores nuevos que me sacudían a cada paso que daba. Flo y Emma querían ir en una salida de tres días a un mirador al menos para ver las montañas desde lejos, y tras consultarme agradecí infinitamente cogernos un día más de descanso en Pokhara.

Ya en mejores condiciones salimos en autobús a un pueblo cercano llamado Gattichina, y tras disfrutar de un viaje con música de fiesta a tope (imaginaros la sorpresa y las risas) comenzamos a ascender.

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El total fueran unas 6 horas de subida, la mayoría por escaleras, en las que nos quedamos sin fuerzas y apenas sin agua. Queríamos llegar a un pueblecito donde pasar noche antes de llegar a la cima pero nos equivocamos de camino y nos comimos los 1600metros de desnivel del tirón (las escaleras fueron infinitas). Llegamos a lo que parecía la cima y vimos lo que parecía una casa, pero resulto tan solo ser una especie de templo o algo así.

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Ya era tarde y no sabíamos muy bien donde ir. Seguimos el camino un poco hacia abajo, un poco hacia arriba y llegamos a un refugio en la cumbre, muy cansados y sin agua. Pero la cosa no acabaría allá. El refugio lo regentaban dos Nepalís que no sabían ni papa de inglés, y por extraño que parezca tras un buen rato ni tan siquiera gestualmente conseguíamos entendernos. Ya estaba pensando que pese a nuestra precaria situación tendríamos que irnos cuando al final conseguimos techo y comida. Suspiramos liberando tensión al fin y nos instalamos. El día estaba nublado y había una tormenta justo en las montañas por lo que apenas se podía apreciar algo de los Annapurnas, el Machhapuchhare y el Dhaulagiri .

Al día siguiente nos despertamos para ver el amanecer, y las nubes tapaban parcialmente el contorno de las montañas. ¿Ni siquiera íbamos a poder disfrutar de un día despejado para ver las montañas al menos desde lejos? Después de la experiencia en el trekking resultaba algo decepcionante pero al menos pudimos ver el Dhaulagiri, cosa que no podríamos desde más abajo.

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Merodeamos un poco por los alrededores y decidimos bajar al pueblo y pasar la siguiente noche allá. Llegamos en media hora  y tras confirmar que las nubes seguían allá al poco comenzó a llover y granizar. Dicen que solo llueve dos días en octubre pero creo que es una leyenda.

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Pasamos el día tranquilamente y al menos pudimos disfrutar del atardecer, pese a ser en el lado opuesto a las grandes montañas. Una maravilla.

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Nos fuimos a dormir casi rezando por tener una mañana soleada y nos juntamos a las 5:45 para ver amanecer. Por fin la suerte nos sonrió y pudimos ver cuanto el paisaje nos ofrecía. Creo que las fotos hablan por si solas pero la grandiosidad de esas montañas solo se aprecia al 100% estando allá.

Panorama Anapurnas

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Herriaren kokalekua dela eta ezin zen Daulagiri ikusi baina gure zorionerako lehen egunean ikusteko aukera izan genuen, beraz primeran. Paisaiaz luze disfrutatu, gosaldu eta bufalo bat gure nire aurrean nola hiltzen zuten ikusi ondoren (irakurtzen nengoen eta bapatean nire aurrean hasi ziren ikuskizunarekin… harritua geratu nintzen baina ospakizun egunak zetozen eta herri ezberdinetarako janaria homen zen) eskailerak behera abiatu ginen Gatichinaruntz berriz ere. Bidea ikaragarri polita zegoen goizeko argitasunarekin eta eskolara zijoazten ume pila batekin topo egin genuen. Irribarretsu eta alai zijoazen harat iristeko bidea luzea egin behar bazuten ere (ia ia hango umeen antzera, jajaja).

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Hiru ordu eta erdi ondoren jada bageuden autobusaren zai eta hango umeekin baloiarekin pixka bat jolastu ondoren Pokhararantz abiatu ginen berriz ere.

Flo y Emma iban a pasar solo dos días en Pokhara y yo quería quedarme más tiempo después de mi trote por la India y así estar tranquilo y poder hacer varias de las actividades que ofertan. Así que al final pase 7 noches en total que dieron para bastante: conocí un montón de franceses, me volví a juntar con Patrick el Polaco y la pareja de ingleses, también a la pareja de brasileños, hice parapente por primera vez (gran experiencia aunque me mareé y acabé vomitando, jeje), di una gran vuelta en bici y visité un campo de refugiados Tibetanos y me junte con 6 madrileños que trabajaban y viajaban juntos y recorrimos el lago en pedaleta y kayak entre otras cosas. La verdad es que me vino muy bien pasar unos días tranquilamente y pude poner mi maleta al día, cortarme el pelo y afeitarme, que ya me hacia falta. Creo que Pokhara es un sitio al que volveré algún día.

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Flo y Emma habían ido desde allá hasta el Parque Natural de Chitwan haciendo rafting durante dos días, y siguiendo sus recomendaciones me aventuré a seguir sus pasos. En principio era donde quería ir después de Pokhara y prefiero mil veces ir por el río a coger otro autobús. Esta claro, jaja!

P.D. Lehenago idazten saitu naiz baina WiFi kaxkarrak aurkitu ditut orain arte. Ez izan kabroiak eta emaidazue tarte bat ;o) Ahal dudanean idatziko dizuet nik ere gogok ditudala gertatutakoak elkarbanatzeko. Jada Chitwanen nago eta ea bihar elefanteekin bainua hartzeko aukerarik dudan :o)